Parada 6 de 6
Ligaduras, síncopa y semicorcheas
Acentuar lo inesperado: contratiempos, ligaduras, semicorcheas y tresillos.
Parada 6 de 6
Acentuar lo inesperado: contratiempos, ligaduras, semicorcheas y tresillos.
Hasta aquí casi todo caía donde tu pie lo esperaba. Pero la música que más engancha —del son cubano al funk, del reggae al pop— juega precisamente con lo contrario: golpes que llegan antes de lo previsto, acentos entre los pulsos, notas que se quedan colgando por encima del tiempo fuerte. Eso es la síncopa. En esta última parada antes del hito aprendes a escribirla, contarla y rasguearla, y abres la puerta a las subdivisiones más finas: semicorcheas y tresillos.
Escucha estos dos compases. Tienen los mismos acordes y el mismo número de golpes por compás… casi. En el segundo, un golpe llega medio pulso antes y se queda sonando por encima del tiempo 3:
Todo en el pulso
Con síncopa
El segundo tiene más «empuje»: parece que la música se inclina hacia delante. Esa sensación es la : desplazar el peso de un tiempo fuerte a una parte débil, normalmente atacando la nota en un «y» y prolongándola sobre el pulso siguiente. El oído espera un golpe en el 3; no llega, porque ya llegó antes.
Para escribir una nota que empieza en un «y» y dura hasta más allá del pulso siguiente usamos ligaduras. Fíjate en el conteo del ejemplo anterior: «1 – 2 y – (3) y – 4». El 3 aparece entre paréntesis porque no se toca: la ligadura lo ha absorbido.
Lee este ejemplo despacio. La ligadura del primer compás cruza el tiempo 3; la del segundo cruza la barra de compás: el acorde se ataca en el «y» del 4 y sigue sonando en el 1 del compás siguiente.
Este último recurso, atacar el acorde del compás siguiente medio pulso antes, es una de las síncopas más comunes del pop y el rock: el cambio de acorde «se adelanta» y la canción gana impulso.
Cuenta todas las corcheas en voz alta, «1 y 2 y 3 y 4 y», y marca con la mano los ataques. Donde haya una ligadura, sigue diciendo el número, pero la mano no toca (o hace un golpe fantasma). Con el tiempo dejarás de verbalizarlo, pero el principio es el mismo que en un silencio: el pulso no se detiene porque no suene nada nuevo. En notación, la regla es mantener visible el centro del compás de 4/4; por eso una corchea en el «y» del 2 que dura un pulso se escribe ligada y no como una negra que tapa el tiempo 3.
Un es un golpe que cae exactamente entre dos pulsos, en el «y», mientras el pulso fuerte queda en silencio. Escucha: el clic marca los números y el acorde suena solo en los «y».
Al principio cuesta: el cuerpo quiere caer en el pulso. El truco es sentir el pulso en el pie (abajo en el número) y tocar cuando el pie está arriba. Con el péndulo es natural: la mano baja sin tocar en el número y sube tocando en el «y».
Ahora que sabes lo que es una síncopa, mira el patrón estrella con otros ojos: en ↓ · ↓↑ · ↑↓↑ el golpe del «y» del 2 queda sonando sobre el 3, que es fantasma. Partiendo de ese principio puedes crear variantes. Las tres mantienen el péndulo: abajo en los números, arriba en los «y».
| Patrón | Qué cambia | Sensación |
|---|---|---|
| ↓ · ↓↑ · ↑↓↑ | Falta el 3 | Balanceo clásico |
| ↓ · ↓↑ · ↑ · ↑ | Faltan el 3 y el 4 | Flota, todo en el aire |
| ↓ · · ↑ · ↑↓↑ | Faltan el 2 y el 3 | Empuje funk suave |
Si cada corchea se divide otra vez en dos obtienes : cuatro por pulso. Se cuentan «1 e y a 2 e y a…». Es la del funk, del pop moderno y de muchos rasgueos rápidos.
En el segundo compás aparecen las combinaciones más habituales: corchea + dos semicorcheas («1 – y a») y dos semicorcheas + corchea («1 e y –»). Con semicorcheas, el péndulo va el doble de rápido: abajo en «1» e «y», arriba en «e» y «a». Mantén el tempo bajo:
El segundo patrón —abajo, (fantasma), abajo, arriba en cada pulso— tiene un aire de galope muy útil para canciones animadas.
Un pulso también puede dividirse en tres partes iguales: es un , tres corcheas que ocupan el lugar de dos. Se escribe con un 3 sobre el grupo y se cuenta «1 y a, 2 y a».
Compara los dos compases: en el primero, cada pulso se parte en dos; en el segundo, en tres. El tresillo suena redondo, rodante, como el 6/8 de la parada anterior, pero metido dentro de un compás simple.
Ahora imagina el tresillo con la nota del medio en silencio: queda una corchea larga y una corta, «laaar-go, cor-to». Esa es la idea del y del shuffle: corcheas escritas iguales que se tocan desiguales. Escucha el mismo patrón recto y con swing:
Recto
Con swing
No hace falta dominarlo ahora: el swing y el shuffle son el corazón de la próxima etapa, La carretera del blues.
Toca el ejemplo de ligaduras sobre Lam. Di en voz alta todas las corcheas y pon la mano en péndulo: en cada nota ligada, la mano pasa sin tocar. Luego hazlo sin el audio, solo con el metrónomo.
Objetivo: Rasguear los tres compases de ligaduras sin atacar ninguna nota ligada, contando en voz alta, a 72 BPM.
Toca cada variante cuatro compases sobre este acompañamiento, y pasa a la siguiente sin detener la mano. Acentúa siempre el golpe que sigue a un fantasma.
Objetivo: Tocar cada patrón 8 compases seguidos sobre el acompañamiento y pasar de uno a otro sin parar, a 80 BPM.
Empieza con semicorcheas continuas a 50 BPM. Cuando la mano vaya suelta, pasa al patrón de galope y cambia de acorde cada compás. Cuenta «1 e y a» en voz alta.
Objetivo: Un minuto seguido del patrón ↓ · ↓↑ en semicorcheas sobre Mim y Do, sin acelerar, a 60 BPM.
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