Parada 4 de 5
Pregunta y respuesta: tocar de oído
Escuchar, cantar y repetir frases: el oído como maestro.
Parada 4 de 5
Escuchar, cantar y repetir frases: el oído como maestro.
Ya tienes la caja 1, la púa alterna y los ligados. Ahora toca aprender lo que convierte esas herramientas en música: escuchar y contestar. En esta parada vas a entrenar el oído como el maestro más fiable que tendrás nunca: escucharás frases cortas, las cantarás, las encontrarás en la guitarra y, al final, responderás a ellas como en una conversación. Es exactamente así como aprendieron generaciones de músicos de blues antes de que existieran las tablaturas.
Pulsa Escuchar y no mires todavía los números. Son cuatro compases: en los dos primeros alguien «pregunta» y en los dos siguientes alguien «responde».
¿Notaste la diferencia? La primera frase sube y se detiene en Re, como si se quedara esperando algo. La segunda empieza casi igual, pero baja y se posa en La, la tónica: suena a conclusión. Ninguna de las dos es difícil de tocar; lo interesante es la relación entre ellas. Una deja una puerta abierta y la otra la cierra.
Esa relación es una de las ideas más antiguas y poderosas de la música. Cuando la entiendes, improvisar deja de ser «tocar notas de la escala» y se convierte en conversar.
La pregunta y respuesta (en inglés, call and response: llamada y respuesta) es un diálogo: una frase propone y otra contesta. Puede ocurrir entre dos personas, entre un cantante y un coro, entre la voz y la guitarra o dentro de un solo, cuando tú mismo te preguntas y te respondes.
En el blues este diálogo está en todas partes. La forma de 12 compases que ya conoces suele dividirse en tres bloques de cuatro: muchas veces el cantante canta una línea, la repite y la tercera línea la «contesta»; y en los huecos entre frases cantadas, la guitarra responde a la voz. Por eso los compases del blues tienen tanto espacio: están pensados para dialogar.
Tocar de oído no es un talento misterioso: es una habilidad que se entrena con un método sencillo. Cada vez que oigas una frase que quieras aprender, sigue estos cuatro pasos:
Para practicar el paso 2, pon esta nota pedal: es La, la tónica. Canta con ella la tónica, después sube cantando hasta la nota siguiente de la escala y vuelve. Luego tócalo en la cuerda 4 (traste 7 → cuerda 3, traste 5) y comprueba si coincide con tu voz.
Cuando cantas, tu cerebro tiene que decidir la altura de cada nota antes de producirla. Ese pequeño esfuerzo convierte un sonido que «pasa» por tus oídos en una idea que puedes recordar y manipular. Por eso los métodos de entrenamiento auditivo de todo el mundo, desde el solfeo de los conservatorios hasta la enseñanza oral del flamenco o del blues, piden cantar antes de tocar.
Además, dentro de la caja 1 tu tarea es más fácil de lo que parece: solo hay cinco notas posibles en cada octava. Si la nota que buscas no es la que has probado, como mucho estará a una o dos notas de distancia dentro de la escala.
El ejercicio más eficaz para el oído es el eco: alguien toca una frase corta y tú la repites inmediatamente, igual. Empieza con frases de un compás. Primero, escucha solo las alturas, sin ritmo ni tablatura:
¿Lo encontraste? Son cuatro notas que bajan: Mi, Re, Do, La. Ahora compáralo con la tablatura y tócalo con el ritmo exacto:
Sigue con estos tres. Haz el proceso completo con cada uno: escucha con la tablatura tapada (puedes cubrirla con la mano), canta, busca y solo al final comprueba.
Ahora que puedes repetir frases, vamos a contestarlas. Escucha esta pregunta de dos compases. Termina en Mi: no es la tónica, así que pide continuación.
Hay muchas respuestas posibles. Aquí tienes dos. La primera imita el comienzo de la pregunta y cambia el final para bajar a la tónica. La segunda usa un ritmo distinto, pero también cierra en casa.
Fíjate en dos recursos que funcionan casi siempre:
Pregunta
Suele subir o quedarse en notas como Re, Mi o Sol. Deja tensión en el aire. Es como una frase que termina con una coma o con un signo de interrogación.
Respuesta
Suele bajar y llegar a La. Resuelve la tensión. Es la frase que termina con punto. Un detalle útil: hazla de la misma duración que la pregunta.
Ahora el acompañamiento hace de banda. En el primer ejercicio, el blues se queda en La7 y tú tocas los dos papeles: la pregunta escrita en los compases 1-2 y una respuesta propia en los compases 3-4.
Objetivo: Tocar diez veces seguidas la pregunta escrita y responderla cada vez con una frase de dos compases que termine en una tónica, sin perder el pulso.
El blues de 12 compases tiene seis parejas de dos compases. Usa las impares para preguntar (compases 1-2, 5-6, 9-10) y las pares para responder (3-4, 7-8, 11-12). Puedes preguntar con cualquiera de los ecos de esta parada y responder con una frase propia.
Si practicas con otra persona, mejor todavía: una pregunta, la otra responde, y a la siguiente vuelta cambiáis los papeles.
Objetivo: Recorrer un blues completo alternando dos compases de pregunta y dos de respuesta, terminando cada respuesta en una tónica.
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