Parada 2 de 5
Púa alterna
Abajo-arriba: economía, sincronía de manos y velocidad limpia.
Parada 2 de 5
Abajo-arriba: economía, sincronía de manos y velocidad limpia.
En la parada anterior pusiste la caja 1 bajo los dedos de la mano del mástil. Ahora le toca a la otra mano. Cuando tocas una nota tras otra, la decide si suenan parejas, a tiempo y sin ruido, o torpes y desiguales. La técnica que usan casi todos los guitarristas para tocar líneas de notas sueltas es la : abajo, arriba, abajo, arriba. Es sencilla de explicar y lleva toda una vida pulirla, así que vamos a construirla bien desde el principio.
Toma la púa como aprendiste en el campamento base: entre la yema del pulgar y el lateral del índice, con solo la punta asomando unos milímetros. Pisa la tercera cuerda en el traste 7 (Re) y toca ocho notas seguidas alternando: la primera hacia abajo (hacia el suelo), la segunda hacia arriba (hacia el techo), y así sucesivamente.
La rejilla de arriba muestra cada dirección sobre su tiempo: las flechas hacia abajo caen en los números («1, 2, 3, 4») y las flechas hacia arriba en las «y». Es exactamente igual que el rasgueo de corcheas, pero en vez de pasar por seis cuerdas, la púa atraviesa una sola. Ahora escúchalo con notas sueltas:
El movimiento sale sobre todo de la muñeca, con un giro suave, como si sacudieras una gota de agua de los dedos. El antebrazo acompaña, pero no empuja. La púa entra en la cuerda poco profunda, apenas la punta, y sale justo al otro lado: cuanto más corto sea el recorrido, menos tiempo tarda en volver.
Prueba ahora a tocar las mismas ocho notas solo hacia abajo. Después de cada nota, la púa tiene que volver arriba sin tocar la cuerda para poder atacar otra vez. Ese viaje de vuelta es un movimiento «vacío»: gasta el mismo tiempo que un ataque, pero no suena.
Con púa alterna, el viaje de vuelta también suena. Por eso puedes tocar el doble de notas con el mismo movimiento de la mano. Es lo que los guitarristas llaman economía de movimiento: obtener el máximo sonido del mínimo gesto.
Solo hacia abajo
Cada nota tiene un ataque potente y parejo, ideal para riffs con a tempo moderado. Pero a partir de cierta velocidad la mano no llega: la mitad del movimiento se pierde volviendo arriba.
Púa alterna
La mano se mueve como un péndulo regular y cada movimiento produce una nota. Es la base para melodías, escalas y solos rápidos. El reto: que las notas hacia arriba suenen tan firmes como las de abajo.
La púa hacia abajo cuenta con la ayuda de la gravedad y del peso del brazo; además, el pulgar empuja con su parte más fuerte. Hacia arriba, el ataque depende del índice y de una muñeca menos acostumbrada. Por eso, al principio, las notas «arriba» suenan más débiles o más tarde.
Escuchar es el remedio. Toca cuatro notas en una cuerda (abajo-arriba-abajo-arriba) y presta atención solo a las de arriba: ¿suenan igual de fuertes? ¿Caen exactamente en la «y»? Grábate si puedes. La meta es que alguien que te escuche sin mirar no sepa en qué dirección va la púa.
Una nota limpia necesita que las dos manos lleguen a la vez: el dedo de la debe estar pisando en el instante en que la púa toca la cuerda. Si la púa llega antes, suena un chasquido o la nota anterior. Si el dedo llega tarde, la nota nace apagada. A esto se le llama sincronía de manos.
El mejor ejercicio para entrenarla es tocar dos veces cada nota. Así la mano de la púa hace dos ataques mientras el dedo se queda quieto, y el cambio de dedo siempre coincide con una púa hacia abajo:
Después, toca cada nota una sola vez. Ahora el dedo cambia en cada nota, alternando: unas veces con la púa abajo, otras con la púa arriba. Es más difícil de lo que parece:
En una sola cuerda la púa alterna es casi automática. El reto aparece al cambiar de cuerda. Fíjate en la ilustración del péndulo: según la dirección de la última nota en una cuerda y la de la primera en la siguiente, la púa tiene que «saltar» una cuerda por fuera o quedarse entre las dos.
Tocas la cuerda más grave hacia abajo y la más aguda hacia arriba. La púa ataca las dos cuerdas desde fuera del par. Muchos guitarristas la encuentran natural, porque la mano «abraza» las dos cuerdas.
Tocas la cuerda más aguda hacia abajo y la más grave hacia arriba. La púa queda atrapada entre las dos cuerdas y tiene que saltar por encima de una de ellas para volver a atacar. Al principio se siente más incómoda, y precisamente por eso conviene practicarla.
Cuando tocas una sola cuerda, las otras cinco siguen ahí, listas para vibrar por simpatía o por un roce de la púa. Con un sonido limpio quizá no se note, pero con distorsión cualquier cuerda suelta se convierte en un zumbido. Tocar limpio es tanto lo que suenas como lo que apagas.
La velocidad no se persigue: se construye. Una técnica tocada rápida y sucia se automatiza sucia. Por eso los buenos guitarristas usan la escalera de velocidad, una aplicación directa de la :
Para este ejercicio usa grupos de cuatro notas en : cuatro ataques por pulso, abajo-arriba-abajo-arriba. El primer ataque de cada grupo siempre cae hacia abajo y coincide con el clic.
Empieza con el ejercicio de dos ataques por nota de la escena «Dos manos, un solo reloj». Después pasa al de una nota por ataque. Mantén la dirección de la púa estricta: abajo en el pulso, arriba en la «y», aunque cambies de cuerda. Cada minuto, haz una pausa y relaja los hombros.
Objetivo: Tocar el ejercicio de cada nota dos veces y el de una nota por ataque a 80 BPM, en corcheas, con notas parejas y sin ruido de otras cuerdas.
Alterna un minuto de púa exterior con un minuto de púa interior. Fíjate en cuál te cuesta más: dale a esa el doble de tiempo. Usa la escalera de velocidad: tres repeticiones limpias, +5 BPM.
Objetivo: Tocar los ejercicios de púa exterior e interior cuatro veces seguidas cada uno, al mismo tempo, sin que la púa toque cuerdas que no debe.
Esta línea original recorre la parte grave de la caja y sube a la tónica de la cuarta cuerda. Practícala sola y luego sobre el acompañamiento, repitiéndola en cada dos compases.
Objetivo: Tocar la línea completa en bucle sobre el blues en La durante dos vueltas sin perder la dirección de la púa.
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