Parada 1 de 5
Tocar con los dedos
p-i-m-a, arpegiar acordes y patrones básicos.
Parada 1 de 5
p-i-m-a, arpegiar acordes y patrones básicos.
Bienvenido al jardín del groove. Hasta ahora la púa ha sido tu herramienta principal: rasgueos, riffs, solos. En esta etapa vas a descubrir texturas nuevas para acompañar, y la primera está en la punta de tus dedos. Con el cada dedo se ocupa de sus cuerdas y la guitarra se convierte en una pequeña orquesta: un bajo, un acompañamiento y, más adelante, una melodía, todo a la vez.
Antes de explicar nada, escucha. Son los mismos dos acordes que llevas tocando desde el principio del viaje, Lam y Do, pero en lugar de rasguearlos se tocan nota a nota. Fíjate en tres cosas: el bajo que abre cada compás, las notas que se van sumando y cómo todo sigue sonando a la vez, como un acorde que «respira».
Las letras de encima de cada nota (p, i, m, a) dicen qué dedo la toca. Las aprenderás en la siguiente escena. Lo importante ahora es la idea: un acorde tocado nota a nota se llama , y la guitarra con los dedos vive de los arpegios.
Compara con el acorde tocado de golpe, todas sus notas a la vez:
Para escribir qué dedo toca cada nota, los guitarristas de todo el mundo usan las iniciales de sus nombres en español, heredadas de la tradición de la guitarra clásica. Es el sistema :
| Letra | Dedo | Cuerdas que suele tocar |
|---|---|---|
| p | pulgar | 6, 5 y 4 (los bajos) |
| i | índice | 3 |
| m | medio | 2 |
| a | anular | 1 |
El meñique casi nunca pulsa en la guitarra clásica; cuando aparece, se escribe c, e o x según el método. Tú, de momento, puedes dejarlo descansar.
Esta asignación, un dedo por cuerda, es la gran ventaja del fingerstyle: tu mano no tiene que «buscar» las cuerdas, porque cada dedo ya está esperando encima de la suya. Es la misma idea que el de la mano del mástil, aplicada a la otra mano.
Cada dedo puede atacar la cuerda de dos formas, y las dos tienen nombre propio en la tradición clásica:
Toque apoyado
El dedo atraviesa la cuerda y se queda descansando sobre la cuerda vecina (la de al lado, más grave). Suena lleno, con cuerpo y presencia. Es ideal para que una melodía destaque sobre el acompañamiento.
Toque tirado
El dedo pasa por encima de la cuerda vecina sin tocarla, cerrándose hacia la palma. Suena más ligero y, sobre todo, deja vibrar las demás cuerdas. Es el toque de los arpegios.
En el lenguaje del glosario: y . Pruébalos en esta pequeña melodía con i y m alternados, primero tirando y después apoyando. Notarás que el apoyado suena más «al frente».
El pulgar pulsa hacia abajo y hacia delante, desde su articulación con la mano, no doblando la punta. Si lo haces apoyado, termina descansando en la cuerda inmediatamente más aguda; si lo haces tirado, sale un poco hacia fuera. En los arpegios usarás casi siempre el pulgar tirado para no apagar la cuerda vecina, que puede formar parte del acorde.
Una cuerda solo suena mientras vibra libremente. Cuando un dedo se apoya sobre ella, frena esa vibración al instante: es el mismo principio con el que apagas cuerdas a propósito. En el toque apoyado, el dedo termina encima de la cuerda vecina, así que, si esa cuerda estaba sonando como parte del arpegio, la cortas. En el tirado el dedo pasa por encima y la cuerda vecina sigue vibrando, de modo que las notas del arpegio se suman unas a otras y el oído percibe el acorde completo. Por eso el arpegio usa el tirado y la melodía, que quiere destacar sobre lo demás, admite el apoyado.
El pulgar es el bajista de tu banda interior. Su trabajo número uno es tocar la nota más grave correcta de cada acorde, que casi siempre es la fundamental. Si el pulgar toca la cuerda equivocada, el acorde suena «torcido», aunque la mano izquierda esté perfecta.
Cuerda 6, Al aire: Mi2 · 1 · Nota de la escala
| Acorde | Cuerda del pulgar | Nota |
|---|---|---|
| Mim | 6 al aire | Mi |
| Sol | 6, traste 3 | Sol |
| Lam | 5 al aire | La |
| Do | 5, traste 3 | Do |
| Re | 4 al aire | Re |
El primer ejercicio separa los dos trabajos: el pulgar toca el bajo y luego i, m y a pulsan juntos las tres cuerdas agudas, como un pequeño acorde. Es el esquema «bajo, acorde, bajo, acorde» y te obliga a pensar en el bajo de cada acorde.
Ahora que cada dedo conoce su cuerda, los patrones son solo órdenes distintos de los mismos movimientos. Ve uno a uno; dedica unos minutos a cada uno antes de pasar al siguiente.
El pulgar abre y los dedos suben (i-m-a) y bajan (m-i). Seis corcheas por compás: sale un vals suave. Usa toque tirado en todos los dedos.
Aquí el índice vuelve a la cuerda 3 entre cada nota: p-i-m-i-a-i-m-i. Es el patrón que escuchaste al principio. El índice hace de «eje» y le da al arpegio un movimiento ondulante muy usado en baladas.
Ahora los dedos bajan desde la cuerda aguda: p-a-m-i. Suena como agua que cae. Repite dos veces por compás; en la segunda mitad el pulgar puede tocar otra nota del acorde, por ejemplo la cuerda 4.
¿Con qué parte del dedo pulsas? Hay dos opciones, y las dos son legítimas:
Si eliges uñas, mantenlas cortas y lisas: que sobresalgan uno o dos milímetros de la yema, con una curva que siga la forma del dedo. Una lima fina (o papel de lija de grano muy fino) evita que la uña «enganche» la cuerda y haga un chasquido.
Junta lo aprendido con una progresión de cuatro acordes. Cada compás dura cuatro tiempos y lleva el patrón 2 (p-i-m-i-a-i-m-i). Pulsa Escuchar primero, luego toca tú con el acompañamiento.
Objetivo: Tocar C, Am, Em y G con el esquema bajo-acorde dos veces seguidas, sin fallar ningún bajo, a 70 BPM.
Usa el acompañamiento suave como colchón. Cambia de patrón cada dos vueltas. Toca con toque tirado y escucha que todas las notas de cada acorde sigan sonando juntas.
Objetivo: Tocar la progresión C, Am, Em, G con cada patrón, dos vueltas sin pararte, a 72 BPM (patrón 1 en 3/4 a 80).
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