Parada 1 de 5
Bendings afinados
Medio tono, un tono, pre-bend y release, siempre a la altura justa.
Parada 1 de 5
Medio tono, un tono, pre-bend y release, siempre a la altura justa.
Hasta aquí tus solos han ido de traste en traste, como quien sube una escalera. Ahora vas a aprender a subir por la rampa: con el empujas la cuerda y la nota se desliza hacia arriba sin saltos, igual que una voz que se estira. Es el gesto que más acerca la guitarra al canto, y también el que más delata a quien no escucha: un bending desafinado se nota a kilómetros. En esta parada aprendes a doblar a la altura justa, siempre.
Pulsa Escuchar. Cada compás sube por la escala nota a nota y termina con un bending que alarga la última nota hasta la siguiente de la escala:
Fíjate en lo que ocurre en el tercer tiempo de cada compás: no hay un traste nuevo, la mano empuja la cuerda hacia arriba y la nota sube de forma continua. En el primer compás el Re del traste 7 de la tercera cuerda se convierte en Mi; en el segundo, el Sol del traste 8 de la segunda cuerda llega a La.
Cuando cantas, tu voz casi nunca salta de una altura a otra como un piano: se desliza, aunque sea un instante, entre las notas. Los trastes convierten la guitarra en un instrumento de alturas fijas, como un teclado. El bending (igual que el ) recupera ese deslizamiento continuo. Por eso las guitarras de blues y rock parecen «llorar» o «gritar»: imitan los adornos de la voz, que suben hacia la nota en vez de aterrizar en ella de golpe.
El error más común no es de técnica, sino de oído: doblar «hasta donde dé» en vez de doblar hasta una nota concreta. Todo bending tiene un objetivo, y ese objetivo existe también como nota pisada unos trastes más arriba:
La rutina que vas a usar durante años es esta: toca primero la nota objetivo pisada, guárdala en el oído y luego dobla hasta igualarla.
Escucha la diferencia entre llegar y quedarse cerca. La primera pareja es un bending que alcanza el objetivo; la segunda, uno que se queda medio tono corto. Tócalas juntas para oír el choque:
Doblar con un solo dedo es la receta para desafinar y hacerse daño. La técnica estándar reparte el trabajo:
Cuerda 3, Traste 5: Do4 · 1 · Nota de la escala
| Cuerdas | Dirección | Por qué |
|---|---|---|
| 1, 2 y 3 | Hacia arriba, hacia el techo (hacia la 6.ª cuerda) | Si tiras hacia el suelo, la cuerda 1 se sale del mástil |
| 4, 5 y 6 | Hacia abajo, hacia el suelo | Si empujas hacia arriba, la cuerda 6 se sale por el otro borde |
En las cuerdas agudas, al empujar arrastras las cuerdas vecinas por debajo del dedo: es normal. Lo importante es que no suenen.
La frecuencia de una cuerda depende de su longitud, de su peso y de su tensión: a más tensión, más aguda. Al empujarla de lado la estiras y aumentas la tensión. La frecuencia crece con la raíz cuadrada de la tensión, así que para subir un semitono (≈ 6 % más de frecuencia) necesitas ≈ 12 % más de tensión, y para un tono (≈ 12 % más de frecuencia), ≈ 26 % más. Por eso el segundo medio tono de un bending cuesta más que el primero, por eso las cuerdas gruesas cuestan más y por eso cerca de la cejuela (donde la cuerda es más rígida) hay que empujar más.
Los dos tamaños de bending que más vas a usar son el medio tono (en tablatura, ½) y el tono entero (full). En la caja 1 hay un sitio de oro para cada uno:
Lee el primer compás como un pequeño juego de pregunta y respuesta: el objetivo pisado (traste 9) y su bending de medio tono; el objetivo pisado (traste 10) y su bending de un tono. En el segundo compás, el Mi que consigues doblando es exactamente el mismo que el de la segunda cuerda al traste 5.
Un bending no solo sube: también puede bajar. Al devolver la cuerda a su sitio mientras suena haces un (R en la tablatura), una caída suave que suena como un suspiro.
El da la vuelta al gesto: doblas en silencio, sin tocar la cuerda, hasta la nota objetivo; luego atacas con la púa y haces el release. El oyente no escucha la subida, solo una nota que ya está arriba y que cae. Es un efecto delicado porque tienes que acertar la altura sin oírla: tu mano tiene que recordar la distancia.
En el tocas dos cuerdas a la vez: la más aguda pisada y fija, la más grave doblada hasta igualarla. Es una que termina en una sola altura, y suena enorme.
El unísono es además el mejor afinador del mundo. Mientras las dos notas no coinciden, se oye un batido, una especie de «uá-uá-uá». Cuanto más te acercas, más lento es el batido; cuando desaparece, estás afinado.
Activa la nota pedal de La. Para cada bending de la lista: toca la nota objetivo pisada, después dobla hasta ella y sostén cuatro tiempos con el metrónomo. Si se queda corta o se pasa, corrige mientras suena; no la sueltes hasta que encaje.
Sobre la nota pedal de La, el Mi y el La afinados suenan quietos y redondos; si notas aspereza, el bending no ha llegado.
Objetivo: Cuatro bendings seguidos de cada tipo que coincidan con la nota pisada, sin batido audible.
Aprende este lick original y repítelo sobre la base: una vez en el compás 1 y otra en el compás 7. Entre medias, escucha la base sin tocar.
Objetivo: Tocar el lick dos veces por vuelta del blues, con bending, release y unísono afinados y sin cuerdas al aire sonando.
Prácticas marcadas: 0 · Autoevaluaciones hechas: 0