Parada 5 de 8
Clásica, folk y afinaciones abiertas
Arpegios clásicos, folk, DADGAD y afinaciones abiertas.
Parada 5 de 8
Arpegios clásicos, folk, DADGAD y afinaciones abiertas.
Última parada de estilos de la gira, y quizá la más íntima: una guitarra sola, sin banda, tocada con los dedos. La guitarra clásica y el folk vienen de mundos distintos (salas de concierto, la una; cocinas, porches y pubs, el otro), pero comparten un ideal: que un único instrumento toque a la vez bajo, armonía y melodía. Aquí afinarás tu mano derecha, tocarás arpeggios de estudio, fingerpicking folk y descubrirás cómo una afinación distinta puede cambiar por completo el carácter de la guitarra.
La guitarra de seis cuerdas simples se asentó en torno a 1800, y en las primeras décadas del siglo XIX vivió una edad de oro en Europa con guitarristas compositores como Fernando Sor, Mauro Giuliani o Dionisio Aguado, que escribieron métodos, estudios y obras de concierto. Más tarde, el constructor almeriense Antonio de Torres fijó las proporciones de la guitarra clásica moderna, Francisco Tárrega renovó su técnica y su repertorio, y Andrés Segovia la llevó a las grandes salas de concierto del siglo XX.
El folk, en cambio, no tiene un origen único: es la música de tradición oral de muchos pueblos. En la guitarra se asocia sobre todo a la de cuerdas de acero, a los acordes abiertos, la y las afinaciones abiertas, y a los renacimientos folk de los años cincuenta y sesenta en Estados Unidos y las islas británicas.
La postura clásica busca una mano izquierda libre y una derecha que caiga sobre las cuerdas sin esfuerzo. La guitarra se apoya en la pierna izquierda, elevada con un banquito o un soporte, el mástil sube en diagonal y la muñeca derecha queda suelta sobre la boca. El folk es más flexible (muchos tocan en la pierna derecha y con púa de pulgar), pero la idea de un brazo relajado vale para ambos.
Los dedos de la mano derecha tienen dos formas básicas de pulsar:
Escucha la diferencia de función: una melodía que debe destacar y un arpeggio que debe resonar.
Un estudio de arpeggio repite una fórmula de dedos sobre una progresión sencilla, para que la mano derecha la automatice mientras la izquierda solo cambia de acorde. Regla general: p para las cuerdas 6, 5 y 4; i para la 3; m para la 2; a para la 1.
El índice vuelve a la cuerda 3 entre cada nota aguda: es una fórmula excelente para la independencia de los dedos.
El fingerpicking folk y country se apoya en el bajo alternado: el pulgar marca el pulso alternando dos cuerdas graves, como un bajo y un bombo, y los dedos tocan notas agudas entre medias o a la vez (un «pellizco»). Merle Travis lo popularizó en la música country de los años cuarenta, y de ahí su nombre: Travis picking.
El pulgar toca las negras (cuerdas 5 y 4 en Do; 6 y 4 en Sol) y los dedos rellenan las corcheas a contratiempo. Cuando lo tengas automático, cambia las notas agudas para que formen una melodía: esa es la base del fingerstyle de artistas como Elizabeth Cotten, Chet Atkins o los cantautores del renacimiento folk.
Una hace que las seis cuerdas al aire formen un acorde mayor. Así el acorde completo suena sin pisar nada, una cejilla con un solo dedo da cualquier otro acorde mayor, y las cuerdas al aire siguen resonando por debajo. Son muy usadas en el blues con slide, el folk y el rock.
Las cuerdas forman un Sol. Con la cejilla en el traste 5 obtienes Do y en el 7, Re. Este ejemplo original juega con la cuarta suspendida (un dedo en la cuerda 2), un recurso típico de esta afinación:
Las cuerdas forman un Re. La sexta y la cuarta dan una fundamental grave y profunda, ideal para el fingerpicking y el slide:
(Re–La–Re–Sol–La–Re) no forma un acorde mayor ni menor: es un Resus4. Al no tener tercera, sirve igual para melodías mayores, menores o modales, y sus cuerdas al aire funcionan como , notas que siguen sonando bajo la melodía como en una gaita.
Escucha el bordón de Re y toca encima esta melodía original en 6/8, con la sexta cuerda al aire sonando en cada compás:
Otro recurso característico es la : tocar notas consecutivas de una escala en cuerdas distintas para que se solapen y resuenen como campanas. En DADGAD es especialmente fácil, porque hay cuerdas al aire muy cercanas entre sí (Sol y La, La y Re).
Sobre un bordón de Re, la misma melodía cambia de color según las notas que elijas: con Fa♯ y Do suena mixolidia; con Fa y Si, dórica; con Fa y Si♭, eólica. Muchas melodías tradicionales irlandesas y escocesas usan precisamente los modos mixolidio y dórico. Como DADGAD no tiene tercera, tú decides el modo con la melodía.
El sonido de la guitarra clásica depende mucho de las uñas de la mano derecha: los guitarristas clásicos las llevan algo largas, con una forma redondeada y bien limada, para que la cuerda se deslice por ellas sin engancharse. Con la yema sola el sonido es más cálido y suave; con la uña, más brillante y potente. En el folk de cuerdas de acero muchos usan púa de pulgar para que el bajo alternado suene firme, y las yemas o las uñas para los dedos.
Para escuchar: Andrés Segovia, Julian Bream y John Williams en el repertorio clásico; obras de Sor, Giuliani, Tárrega, Villa-Lobos y Agustín Barrios; y en el folk, Elizabeth Cotten, Bert Jansch, John Renbourn, Nick Drake y Joni Mitchell, cada uno con su propia manera de usar las cuerdas al aire. Elige una pieza corta y fíjate en cómo se separan la melodía, el bajo y el relleno.
Objetivo: Tocar los dos estudios a 70 BPM con las notas de cada acorde sonando juntas y sin que la mano derecha se desplace.
Objetivo: Mantener el bajo alternado un minuto entero a 80 BPM sin detener el pulgar, cambiando entre C y G.
Afina en DADGAD (baja las cuerdas 6, 2 y 1 un tono). Toca el aire sobre el bordón y después improvisa con las cuerdas 1 a 3, eligiendo un modo: mixolidio (Do) o dórico (Fa y Do).
Objetivo: Tocar el aire en DADGAD dejando sonar los bordones y después improvisar ocho compases propios en 6/8.
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